“¿Quién se adapta a quién?”

Voluntad divina  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Luke 18:9–14 LBLA
9 Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 10 Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: «Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 12 »Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano». 13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «Dios, ten piedad de mí, pecador». 14 Os digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.
“Dios no puede llenar lo que está lleno de sí mismo.” — Leonard Ravenhill
Vivimos en una generación donde muchos quieren un evangelio a su medida: — Un Cristo que no confronte. — Un Dios que apruebe todo. — Un Espíritu Santo que no corrija, solo consuele.
Pero la pregunta que debemos hacernos hoy es: 👉 ¿Debe Dios adaptarse a nosotros o debemos nosotros rendirnos a Su voluntad?
El verdadero cristianismo no consiste en que Dios cambie por mí, sino en que yo cambie por Él.

1. Naamán quería un milagro… pero a su manera

“Y se enojó Naamán, y se fue diciendo: He aquí yo decía para mí: saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra.” — 2 Reyes 5:11
Naamán tenía un concepto preconcebido de cómo Dios debía actuar. Él quería un milagro, pero también quería controlar el método.
💬 En su mente, Dios debía ajustarse a su estatus, su rango, su expectativa. Pero Dios no se adapta al orgullo; Él exalta al humilde.
“El discipulado no consiste en hacer que Jesús siga tu camino, sino en seguir tú el suyo.” — Dietrich Bonhoeffer
“La vida cristiana no es difícil, es imposible… hasta que dejas que Cristo viva Su vida en ti.” — Ian Thomas

2. La obediencia sencilla produce el milagro poderoso

“Entonces él descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.” — 2 Reyes 5:14
Cuando Naamán se rindió a la instrucción divina —aunque no tenía sentido lógico—, el poder de Dios se manifestó. El milagro no estaba en el agua del Jordán, sino en la obediencia.
💭 Dios no necesitaba que Naamán entendiera, sino que obedeciera.

3. El orgullo quiere un Dios que se adapte; la fe se adapta a Dios

Naamán casi pierde su milagro por su orgullo. El verdadero cambio comenzó cuando bajó al Jordán, símbolo de descender, humillarse, obedecer.
🕊️ “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”Santiago 4:6

Lecciones espirituales del relato

La obediencia siempre precede al milagro. La fe no es entender a Dios, es confiar aunque no entiendas.
La humildad abre lo que el orgullo cierra. Naamán fue sanado solo cuando se rindió.
Dios no se acomoda a nuestros moldes religiosos. Su poder se manifiesta en los corazones que se ajustan a Su voluntad, no al revés.

Fruto del Espíritu en acción

Naamán experimentó en su vida los frutos del Espíritu que se mencionan en Gálatas 5:22–23:
Mansedumbre → aceptó la corrección del siervo.
Dominio propio → venció su enojo inicial.
Fe → obedeció aunque no entendía.
Benignidad y amor → volvió agradecido y ofreció honra al profeta.
La transformación de Naamán fue interna antes que externa.

Versículos de apoyo

Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…”
Juan 14:15: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
Lucas 6:46: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”
1 Samuel 15:22: “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios…”

Conclusión

El Dios de la Biblia no cambia para complacernos; nos transforma para parecernos a Él. Cada vez que exigimos que Dios haga las cosas a nuestra manera, estamos intentando ser el centro. Pero cuando rendimos nuestra voluntad, el cielo se abre y la gloria de Dios se manifiesta.
“Antes de que Dios te use grandemente, te quebrantará profundamente.” — A.W. Tozer
“El altar no es el lugar donde Dios se adapta a ti, sino donde tú mueres a ti mismo para que Él viva en ti.” — Billy Graham (parafraseado)
“El verdadero quebranto no busca cambiar a Dios, sino ser cambiado por Él.” — Watchman Nee
“Dios no cambia para complacernos; nos cambia para perfeccionarnos.”
“No se trata de que Dios se adapte a mi voluntad, sino de que mi voluntad se rinda al Dios que nunca cambia.”

Oración final

Señor, enséñanos a obedecer aunque no entendamos, a humillarnos aunque duela, a confiar aunque parezca ilógico. Que no busquemos un Dios a nuestra medida, sino que seamos moldeados a la medida de Cristo. Haznos mansos, obedientes y sensibles a Tu voz. En el nombre de Jesús. Amén.
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